miércoles, 31 de agosto de 2011

La peste rosa

Esto se acaba. La degradación moral y cultural del mundo en general, y de España en particular, es ya irreversible. El mundo que conocíamos se vino a pique hace tiempo. En los últimos 20 años, el boom televisivo de los magazines "del coraSón" ha venido a ser un sucedáneo de la peste negra que asoló Europa en el siglo XIV. La peste rosa asola un mundo vacío y horterizado. En pleno siglo XXI, la razón, la cultura y el buen gusto han sucumbido a la cardiopatía rosácea. La muerte ya no luce guadaña y una sonrisa en su rostro descarnado. Ahora viste alta costura y lleva tóxina botulínica hasta en las orejas. El bubón inflamado de esa nueva peste es el amol. Sí, he dicho bien: AMOL. Se diferencia del amor normal en que tiene como protagonista a celebridades con cierto grado de luminosidad. Los famosillos, como así se les conoce, son supuestamente un modelo a imitar. Supuestamente, recalco, porque lo más normal es que sean 'un modelo a vomitar'. Gracias al continuo bombeo de estupideces de color rosa a través de todas las televisiones sin excepción, esa moderna peste ha multiplicado su capacidad de contagio hasta el infinito.

El amol vende y sus protagonistas adquieren celebridad rápidamente. Programas culturales como Operación Truño y Gran Marrano son una cantera de nuevas estrellas cuyo amol es rápidamente comercializado. Marujas y marujos de todas las edades siguen las evoluciones de dichas eminencias a través de una amplia oferta, tanto en formato couche, TDT o conexión adsl. Uno entendería que una señora de cierta edad, que quizás no recibió una educación muy esmerada, tuviera como entretenimiento las vivencias mediáticas de un famosillo. Pero la infección del famoseo afecta también a las nuevas generaciones. ¿Qué ha pasado con la educación? ¿Se fue de vacaciones al Caribe con el Conde Necio? Cabe pensar pues, que una parte considerable de la población debe tener un coeficiente de inteligencia por debajo de lo que sería deseable, porque si no esto no se entiende. Cualquier persona que tenga la opción de gozar de las muchas curiosidades que la vida ofrece, ¿cómo puede interesarse en la supuesta vida de un imbécil? Que si pasaron las vacaciones en Turulandia. Que si ha estrenado una casa en la urbanización Los Corchetes. Que si la ruptura es inminente. Que si la vieron abrazada con un portero de discoteca. Que si Zutano ha iniciado una relación... El amol y las relaciones sentimentales de gente supuestamente admirable tienen unas ventas gigantescas. No hay recursos científicos suficientes para investigar los motivos. Resultaría complicado meterse en el microcerebro de una maruja que sólo vive para los cotilleos del amol. No existe una sonda microscópica que pueda medir el infravoltaje en un bulbo del tamaño de un cacahuete. Ahí dentro no hay materia gris, sino materia rosa.

Ejemplo de todo ello está en la boda de la Duquesa de Alba, una octogenia avanzada que piensa casarse con un jovencito de sólo 60. Aparte de semejante dislate nupcial, la individua provoca cierto rechazo visual. No se descarta que esté ensamblada por piezas y que parte de su cuerpo cyborg esté fabricado con derivados del petróleo. ¿Qué mente racional encuentra interesante que una vieja tuneada se case? La Gran Duquesa no tiene más curriculum en su vida, aparte de su fortuna, que haber ido como una perra en celo detrás de un sinfín de toreros. Una muestra de tan mal gusto ya de por sí debería provocar el desinterés de cualquier persona con un mínimo criterio estético. La boda de esta inglesa apantojada, de alta cuna y de baja cama, tiene la misma relevancia que el pedo de un mosquito. A cualquiera que esté en posesión de sus facultades mentales debería repugnarle el espectáculo nupcial de esta aristócrata cateta. Una multimillonaria excéntrica se casa para llamar la atención y eso se convierte en noticia. Más de un millón de resultados en Google. No hay peor síntoma en un país que tiene sobre la mesa grandes temas que debatir y muchos intereses en juego. La peste rosa ha llegado y es un síntoma evidente de la decadencia brutal de nuestro mundo.

5 errores calculados:

La Araña Peluda dijo...

Me gas dejado impresionado Mad, certanly. Esto es una gloriosa continuación del serial V de Vieja.

+INFO+ dijo...

Bueno a ver. El 'amol' ese si que es verdad que ocupa el eje central de la oferta de las muñecas de famosa. Pero también ofrecen comuniones, entierros, reyertas, juicios, divorcios y todo un sinfín de eventos sociales de su superinteresante vida. En realidad tienen un amplio abanico de gilipolleces que vender. Desde que ha organizado una exposición de cacas surrealistas, pasando por la operación de riñón de su madre o la súbita afición por la música desde que descubriera que sabe cantar en la ducha son temas superimportantes en la vida de un famosillo. Y por supuesto, cualquier ínfimo detalle sirve para que, al final, el articulista pase revista a su vida sentimental o bien diciendo que su relación es estable, o bien recordando que han pasado aquella turbulencias amorosas del año pasado, cuando su destino parecía ligado a otra o bien que, efectivamente, los trámites de separación ya están en marcha y ella ya apareció en los juzgados acompañada de su nuevo maromo, etc etc. Tenías razón: todo lo que venden es 'amol'.

SH765HT2 dijo...

arghhhssss, viendo la foto en la playa he sentido así como una convulsión....esperad un momento....ay no! grrrrhsssrrrhhsworlgffff!!!!

Limbo Negro dijo...

¡¡¡señor!! DIME QUE LA FOTO DE LA PLAYA ES SOLO UN ESPEJISMO!!! ¡¡POR FAVOR!!

Artur dijo...

Brutalmente dramático, ciertamente

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...